Teatro Rodante

Emiliano es un niño que vive en un entorno natural. Entre sus acciones cotidianas; el juego, la imaginación, la elaboración de sus sueños y sus peripecias, busca el agua para vivir, para jugar y para recordar. Su mundo, igual que el nuestro, está lleno de contradicciones entre la abundancia y la carencia.La historia plantea nuestra realidad a partir de una narración sin palabras. Nos sumergimos en el tema del agua hilando una historia sin dejar cavos sueltos por la ausencia de palabras. Creamos la partitura de acciones a través de la síntesis y la metáfora. Jugamos entre lo onírico y el mundo real. La utilización de objetos, la sonoridad, la tonalidad y los efectos especiales apoyan el mundo que plantea la escena. La música complementa la propuesta en vista de la ausencia de la palabra, marca pautas, genera ambientes y dialoga mediante efectos sonoros concretos.
Proponemos que el público haga su propia lectura y la complemente generando un diálogo entre los niños y sus acompañantes. La pieza es un planteamiento, la solución está en nuestras manos. Cero Aguacero es para niños porque ellos también tienen derecho a hacerse las preguntas fundamentales.
El sustento de la vida es el agua y es la paradoja que trae con ella
La escena transcurre en un aquí que es allá; en un hoy, que es ya, mañana

Agua pasó por aquí
Cate que no la vi
Este niño no es Pin Pon
es Emiliano
niño de huesos de cedro
y piel de polvo de cartón
que también, se lava la carita
con agua y con jabón
Emiliano juega en su tina de latón
chapotea y salpica ¡palf, plaf, plaf!
¡Tom, tom, tom! toca su tambor
Aserrín, aserrán pide agua y no le dan
luna, lunera cascabelera
pide Emiliano
¡que llueva, que llueva!
con toda su fuerza.

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